Hace un tiempo fuimos invitados a Nosotras Radio, en KanalK, a conversar sobre el proyecto Miradas. No fue una entrevista pensada para presentar servicios ni para explicar técnicas, sino un espacio de diálogo donde pudimos poner en palabras desde dónde acompañamos procesos humanos y por qué sentimos que hoy es tan necesario crear espacios de escucha y conciencia.
Aunque la conversación fue emitida el 13 de agosto de 2025, lo que se dijo allí sigue vigente. No porque hable de nosotros, sino porque toca algo que atraviesa a muchas personas: la búsqueda de claridad interna, de orden en los vínculos y de un modo más honesto de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Este artículo nace de esa conversación. No como un resumen literal, sino como una manera de ordenar lo que compartimos y ofrecerte una puerta de entrada si llegas aquí por primera vez.
Si te apetece escuchar la conversación completa, puedes hacerlo aquí:
Esta entrevista fue grabada y publicada originalmente en Nosotras Radio (KanalK). También puedes escucharla directamente en su web aquí: https://www.kanalk.ch/podcast/nosotras-radio/20250813
Por qué hablar de acompañamiento y conciencia personal
En la entrevista surgió una idea de forma constante: acompañar no es dirigir la vida de otra persona. No se trata de decir qué hacer, ni de ofrecer respuestas rápidas, ni de aplicar recetas universales. Acompañar implica estar presentes, escuchar y crear un espacio donde la otra persona pueda mirarse con más claridad.
Muchas personas llegan a procesos de acompañamiento con una sensación difusa: algo no está bien, pero no saben exactamente qué. A veces hay cansancio, otras veces confusión, otras una repetición de situaciones que se repiten una y otra vez en las relaciones.
Lo que vemos con frecuencia es que no falta información. Lo que falta es un espacio seguro para detenerse y mirar.
Hablar de conciencia personal no es hablar de perfección ni de iluminación. Es hablar de hacernos responsables de nuestro propio lugar, de nuestras decisiones y de cómo nos vinculamos.
Nuestra historia y cómo nace Miradas
Durante la conversación compartimos también algo de nuestro recorrido personal.
Charo nació en Cuba y vive en Suiza. Viene de una línea de mujeres con una fuerte intuición y se ha formado en Feng Shui, constelaciones familiares y procesos de transformación de la conciencia. Su trabajo está profundamente ligado a ayudar a las personas a soltar cargas que no les corresponden y a recuperar claridad interna.
Dhraoi nació en Roma, creció en Venezuela y también vive en Suiza, su camino pasó por el teatro, el desarrollo personal y distintas herramientas de autoconocimiento. Su búsqueda siempre estuvo vinculada a comprender la experiencia humana desde lo vivencial, no solo desde lo mental.
Miradas nace del encuentro entre estos recorridos y de una pregunta compartida:
¿cómo crear espacios donde las personas puedan comprender su historia, sanar vínculos y volver a sí mismas sin forzar procesos?
Lo que vemos una y otra vez en las personas que acompañamos
En la entrevista hablamos de algo que se repite en muchos procesos, más allá de la historia particular de cada persona.
Aparece una sensación de carga. De estar sosteniendo demasiado. De ocupar lugares que no siempre son visibles, pero que pesan. Muchas veces esto se manifiesta en los vínculos familiares, en la pareja o en relaciones donde el dar y el recibir están desequilibrados.

No siempre hay una causa clara. No siempre hay un conflicto evidente. Pero el cuerpo, las emociones y las relaciones muestran que algo está fuera de orden.
Acompañar estos procesos implica mirar con respeto la historia personal, sin juzgarla, y permitir que emerja lo que necesita ser visto, a su propio ritmo.
Preguntas que suelen aparecer en estos procesos
En los procesos que acompañamos, las preguntas no suelen llegar formuladas con claridad. Más bien se manifiestan como una incomodidad difícil de nombrar, una sensación de estar fuera de lugar o una repetición de situaciones que desgastan.
A veces la persona no pregunta “qué me pasa”, sino que vive el cansancio, la culpa o la confusión en sus vínculos. No busca respuestas rápidas ni explicaciones cerradas, sino un espacio donde esas preguntas puedan existir sin presión, sin necesidad de resolverse de inmediato.
Ese es el punto en el que el acompañamiento deja de ser una intervención y se vuelve presencia.
Qué significa acompañar sin invadir
Uno de los puntos que más cuidamos en nuestro trabajo, y que también apareció en la entrevista, es la diferencia entre acompañar e invadir.
Acompañar no es interpretar la vida del otro. No es decirle quién es ni qué debería hacer. Es ofrecer presencia, sostener el proceso y confiar en que cada persona tiene sus propios tiempos y recursos.
Cuando el acompañamiento respeta el lugar de cada uno, algo se ordena. La persona deja de buscar afuera lo que necesita construir adentro. Empieza a escucharse de otra manera y a tomar decisiones más alineadas con su propia verdad.
Este tipo de acompañamiento no busca resultados rápidos. Busca procesos reales.
La conversación en Nosotras Radio fue un espacio para poner palabras a algo que en Miradas vivimos cada día: acompañar procesos humanos no es ofrecer respuestas, sino sostener presencia.
Lo que compartimos allí no busca definir caminos ni marcar direcciones, sino abrir preguntas y crear un lugar donde cada persona pueda mirarse con más honestidad.
Si al leer este artículo algo resonó en ti, la entrevista completa puede acompañarte a escuchar esas ideas en diálogo, con matices, silencios y humanidad. A veces, escuchar una conversación es otra forma de empezar a mirarse.
Este artículo surge de una conversación compartida por Charo y Dhraoi en Nosotras Radio (KanalK), como parte del proyecto Miradas.
Agradecemos a Ligia Vogt (moderación y edición) y a Mayra Hirt (técnica) por invitarnos a conversar en Nosotras Radio y por el espacio generado para compartir estas reflexiones.

